Glocal

Cómo la jefa de la vacunación en Reino Unido pasó de villana a heroína

Kate Bingham lideró la campaña más exitosa de un país para adquirir vacunas contra el Covid-19. “Las habilidades necesarias para este cargo son las mismas que he obtenido en el mundo del capital de riesgo”, responde la “zar” de las vacunas británica.

Por: Marcela Vélez-Plickert | Publicado: Domingo 7 de febrero de 2021 a las 04:00 hrs.
  • T+
  • T-

Compartir

Kate Bingham está acostumbrada a tomar decisiones con la misma rapidez con que habla. "Si algo no funciona, lo desechamos enseguida", afirmó recientemente al explicar sobre cómo trabaja su equipo en SV Health Investors, firma de la que es socia desde hace 29 años. Esa fue también la clave de su éxito al frente de la Vaccine Task Force, grupo especial de trabajo instalado por el gobierno de Boris Johnson para conseguir las vacunas contra el Covid-19 que necesite Reino Unido.

Bingham impuso el mismo estilo de trabajo que se aplica en la City londinense, al decidir nuevas inversiones: equipos ejecutivos, revisión rápida de antecedentes, cortas cadenas de mando.

"No es fácil avanzar cuando en cada email debes copiar a 58 personas", sentenció Bingham en una reciente entrevista con The Times, sobre el estilo que impuso en su gestión.

Un estilo que hoy parece ser la clave del éxito que Reino Unido tuvo al asegurar 357 millones de dosis, entre las vacunas producidas por AstraZeneca, Pfizer, Novavax y Janssen. También tiene aseguradas otros 60 millones de la vacuna que desarrolla GlaxoSmithkline con Sanofi y que está a la espera de aprobación final. En total, el país ha asegurado tres años de vacunación para sus 68 millones de habitantes. No solo eso, además desde mayo pasado se ha construido, a cargo del equipo de Bingham, toda una cadena de fabricación, suministro y distribución.

Por el contrario, la Unión Europea se encuentra enfrascada en recriminaciones por la demora en la llegada y distribución de las vacunas. Bruselas acusa a AstraZeneca de no cumplir su contrato, pero la farmacéutica ha apuntado a la burocracia de la UE, que perdió tres meses en trámites hasta finalmente llegar a un acuerdo. Por el contrario, Pascal Soriot, CEO de la farmacéutica, destacó la rapidez con que negoció Reino Unido y cómo preparó sus instalaciones para estar listos una vez se consiga la aprobación de la vacuna.

Conexiones

Kate Bingham ha sido foco de numerosas críticas de parte de la oposición política al gobierno del conservador Johnson, y parte de la prensa.

La han acusado por ser amiga del Primer Ministro, y de haber contratado a ocho asesores de una firma de comunicación estratégica por 617 mil libras esterlinas. Ella argumenta apenas conocer a Johnson, y dice que es "ridícula" la acusación sobre sus asesores de prensa. El contrato, afirma, fue para construir el registro de las vacunas.

Es que el arribo de Bingham a uno de los roles más importantes en el combate a la pandemia fue inesperado. Ella misma ha confesado que cuando recibió la llamada directa del jefe de gobierno, a fines de abril, casi "se cayó de la silla". "No soy experta en vacunas", fue su primera respuesta.

La honesta declaración fue rápidamente usada en su contra por la oposición del Partido Laborista, que reclamó que se eligiera a una "inversionista" en lugar de un servidor público.

En su arribo en el mundo político, no le ayudó tampoco que Norman, su esposo, sea ministro del Partido Conservador y secretario financiero del Tesoro. No es su única conexión con una élite cada vez más cuestionada en Reino Unido. Su padre es Lord Bingham, expresidente de la Corte Suprema; fue compañera de colegio de Rachel Johnson, hermana del primer ministro, con quien además coincidió en Oxford, aunque estudiaron carreras distintas. Su último pecado es haber construido su carrera estrictamente en el mundo privado.

"Kate Bingham, quien dirige el grupo de trabajo sobre vacunas, es una capitalista de riesgo sin experiencia en salud pública, pero está casada con un ministro conservador", acusaba la popular columnista inglesa Melanie Phillips.

Pero eso era a fines de noviembre, cuando también se la acusaba de poner en peligro la vida de los ingleses al negociar por separado con las farmacéuticas y no en bloque con la UE.

Bingham sí fue contratada por sus conexiones, pero no políticas, sino precisamente con las farmacéuticas. "Todo el tiempo estoy pensando en cómo traducir la ciencia en nuevos medicamentos", ha afirmado Bingham, quien estudió bioquímica y lo combinó con un MBA en Harvard. El trabajo de su firma de venture capital, afirma, ha resultado en el desarrollo de seis tratamientos para enfermedades autoinmunes y cáncer.

Recientemente afirmó en un podcast de BBC4: "Aunque no soy una experta en vacunas, conozco a gente que sí lo es, y he sido capaz de incorporarla rápidamente. Las habilidades necesarias para este cargo son las mismas que he obtenido en el mundo del capital de riesgo: definir los problemas/oportunidades, construir planes, reunir equipos, evaluar los riesgos y tomar decisiones rápidas".

Bingham ya no tiene que defenderse. Todo lo contrario. "Reino Unido tiene una nueva heroína", "La zar de las vacunas nos salvó del caos de la UE", titularon varios periódicos la semanada pasada. Mientras Reino Unido ha vacunado ya a más de 15% de su población, solo Dinamarca e Italia han vacunado a más del 3% de la suya.

Pero, así como considera "indignante" que se crea que piensa políticamente igual que su esposo, también quiere evitar que la tomen como nuevo símbolo del Brexit. Ella se define como apolítica, pero sí defiende una cosa: el rol del sector privado en el combate a la pandemia. "Es el trabajo conjunto de la academia, la empresa privada y los gobiernos lo que nos sacará delante de esto". Una batalla que, por cierto, asegura aún no ha terminado. Porque está convencida de que no será la última pandemia que enfrentaremos en esta generación.

Lo más leído